LA MUJER MULTIORGÁSMICA (primera parte) - Escrito por EDURIRE

   ARTICULO ESCRITO POR EDURIRE

 

El deseo es la energía de vida

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El deseo no es únicamente el impulso que nos lleva a la alcoba; es el pulso que nos mantiene vivos. El deseo sexual está relacionado con el de­seo que nos motiva en todos los aspectos de nuestra vida.

Según los taoístas, la energía sexual, o ching, es parte esencial de nuestra energía física total, lla­mada chi. Las personas que estén en contacto con su energía sexual tendrán más energía para perseguir sus sueños y conseguir sus objetivos.

 

Acumula deseo: explora tus posibilidades eróticas

El primer paso hacia los orgasmos múltiples y una vida sexual más satis­factoria reside en aumentar la intensidad del deseo. A lo largo de los ejercicios siguientes podrás explorar tu potencial erótico. Estos ejercicios te re­sultarán útiles independientemente de la cantidad de deseo que experimen­tes actualmente.

El incremento de energía sexual, o ching, puede transformarse en energía física o chi, que mejora nuestra salud y bienestar cor­poral. Cuanto más deseo y energía tenemos, de más vitalidad disponemos. La práctica del amor sanador te dará acceso a tu energía sexual cuando y como quieras, y te permitirá canalizar cualquier remanente de esta energía hacia tu vida creativa, emocional o espiritual.

 Cuando los hombres apren­den a hacerse multi orgásmicos (sin eyacular), descubren que tienen mucho más deseo sexual y que son mucho más capaces de satisfacer a sus compañeras. Los hombres suelen estar muy ocupados con su trabajo y demás deberes; por lo tanto, es importante para ambos  tomen tiempo para centraros en  la vida sexual alejados de sus obligaciones.

 

TU HUELLA DACTILAR ERÓTICA

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   Amelkovich

Responde a cada una de estas preguntas para comprender tu sexua­lidad personal y única. Quizá desees anotar las respuestas, o puede que te baste con responderlas en tu cabeza.

 

De adulta:

  1. ¿Qué momentos de tu vida recuerdas como los de más deseo o más placer?
  2. ¿Qué lugares, momentos del día o compañeros te han excitado más?

De niña:

  1. ¿Qué actitudes hacia la sexualidad y hacia el cuerpo prevalecían en tu familia durante tu infancia y adolescencia?
  2. ¿Cómo fue tu primera experiencia sexual? ¿La tuviste sola o con otra persona?
  3. ¿Cómo han influido esas experiencias en tu visión actual de tu cuer­po y de tu vida sexual?

Y ahora:

  1. En tu vida actual, ¿qué cosas aumentan o disminuyen tu deseo?
    1. Si pudieras diseñar la situación erótica perfecta, ¿cómo sería? (No li­mites tu imaginación en esta parte del ejercicio. Tu vida de fantasía no tiene por qué tener relación alguna con tu vida actual. No existe mayor generador de deseo que la imaginación activa.

 EROS COTIDIANO

Uno de los secretos del deseo es que comienza mucho antes de que lle­guen a la alcoba. Los poetas de todo el mundo han sabido que el camino que recorren antes de hacer el amor es tan importante como el destino mis­mo. Cada mujer tiene su huella erótica personal, pero muchas desean comparten ciertas imágenes y situaciones que aumentan el deseo. Mu­chas mujeres descubren que aumentar la sensualidad en su vida cotidiana les ayuda a mantener su cuerpo despierto a su potencial sensual y sexual.

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Es importante alimentar este aspecto de ti de cualquier modo que le sir­va: ponerse prendas que acaricien tu cuerpo, huele velas, flores, o perfumes, es­cucha música sensual, toma baños calientes a la luz de las velas o toma comi­das afrodisíacas. Según el Tao, la belleza energiza a las mujeres. Aportando belleza y sensualidad a tu vida cotidiana, expandes tu deseo y tu alegría general.

Mantente viva a las posibilidades eróticas del mundo que te rodea. Date cuenta de la hermosa diversidad de los cuerpos que tienes ante ti. Si puedes mirar y apreciar la belleza del cuerpo de otras mujeres sin juzgarlas, serás ca­paz de aceptar tu propio cuerpo con su forma hermosa y única.

Ábrete a las posibilidades eróticas del arte y de la naturaleza. Permítete bai­lar al son de una música agradable, o siente el viento acariciar tu cuerpo, dejando que te excite. Mantente abierta al mundo que te rodea, no para atraer a otras personas, sino para darte placer. Descubrir las posibilidades eróticas de nuestra vida nos da un poder increíble. Según el Tao, nuestra energía sexual es el ci­miento mismo del  ser y es esencial para sentirse plenamente viva.

 

AMA TU CUERPO

 

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  1. EMPIEZA  DESDE ARRIBA: empieza desde  lo alto de tu cabeza y ve des­cendiendo, percibiendo la particular composición artística de tu cuer­po. Date cuenta del color, forma y textura de tu pelo, del color de tus ojos y de la forma de tu cara. Nota lo suaves que son tus labios en com­paración con tus mejillas. Observa tus orejas y cómo tu cuello se prolonga hacia abajo, hacia los hombros; observa la longitud de tus brazos.

  

1. NO A LOS CRÍTICOS CORPORALES: cuando tengas un pensamiento ne­gativo como «la parte posterior de mis brazos está flácida», tómate unos momentos para apreciar verbalmente esa parte de tu cuerpo y su función. Por ejemplo, agradece a tus brazos el gran trabajo que hacen cuando levantan pesos, escriben o abrazan.

2. APRECIA CADA PARTE DE TI: encuentra algo amable que decir a cada parte de tu cuerpo. A medida que desciendas por tu cuerpo, aprecia la forma particular de tus pechos, el color de tus pezones, las suaves curvas de tu vientre y de tus caderas, tu trasero, la redondez de tus muslos, la longitud de tus piernas, la estabilidad de tus pies. El cuer­po de cada mujer tiene una hermosura única. Puedes sentir deseo y ser deseada tal como eres.

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ÍNTIMO Y PERSONAL

LOS LABIOS EXTERNOS: ponte un espejo entre las piernas para poder ver tus genitales. Notarás que los labios externos, que son más anchos, están recubiertos externamente de pelo. Si los separas, verás los labios menores de la vagina, que no tie­nen pelo.

Aunque todas las mujeres tienen vello púbico, su co­lor, textura y cantidad es diferente. En general, los labios de la vagina son de color rosa pálido, rojo, marrón o marrón oscuro, dependiendo del color de la piel. En la mayoría de las mujeres pueden tener una forma muy irregular, y to­das las formas y tamaños son completamente normales. Cuando la mujer se excita, tanto los labios internos como los externos se llenan de sangre y se hinchan de un modo parecido al pene de los hombres. De hecho, los labios externos de la mujer y el glande del pene masculino están compuestos del mis­mo tejido que el feto en el comienzo de su desarrollo. Estos tejidos pueden ser

EL CLÍTORIS: separa los labios internos y mira su parte superior, el  un­ todo donde se  encuentran (o el punto que señala las doce en la esfera de un reloj si estás mirando al espejo). Ahí verás tu clítoris, un bulto de medio centímetro. Notarás (y necesitarás una buena ilumina­ción para ello) que hay un tejido, denominado «capucha», que rodea
al clítoris y que puede retirarse para observar el clítoris mismo.

El clítoris es el equivalente anatómico de la punta del pene masculino y tiene tantas terminaciones nerviosas como ésta, aunque con centradas en un espacio mucho menor. Esto hace que sea el órgano sexual más sensible de ambos sexos. También es el único órgano que está dedicado ex­clusivamente al placer sexual. El clítoris desnudo es extremadamente tierno y delicado, y la mayoría de las mujeres prefieren la estimulación indirecta, bien a través de la piel que lo rodea, desde un lado, o a través de la capucha. El clítoris se hincha durante la excitación sexual y se hace mucho más promi­nente.

 

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LA VAGINA: si avanzas directamente hacia abajo (es decir, hacia el ano) encontrarás la uretra, una pequeña apertura que a veces resul­ta difícil de ubicar, debajo del clítoris. Es de ahí de donde sale la ori­na. Un centímetro o dos más abajo está la vagina. A menudo la aper­tura de la vagina está recubierta por capas de tejido. Si presionas hacia abajo, como si fueras a hacer de vientre, notarás que este tejido se abre, mostrándote habitualmente la entrada de la vagina, que pe­netra en tu cuerpo como un canal.

La vagina suele estar bien lubricada gracias a las glándulas que tiene en la entrada. Casi todas las mujeres desprenden constantemente por la vagina un flujo claro, blancuzco o amarillento. Es algo normal y puede con­siderarse que ése es el modo que tiene la vagina de limpiarse.

 

LA CERVIZ: la única parte accesible de tu anatomía sexual que no po­drás ver en esta exploración es la cerviz. Aunque no puedas verla sin la ayuda de un espéculo (un aparato que abre la vagina), sí puedes sen­tirla. Si pones uno o dos dedos dentro de tu vagina, los introduces hasta el fondo y empujas hacia abajo como si fueras a hacer de vien­tre, tocarás algo que te dará la sensación de ser parecido a la punta de una nariz. Eso es la cerviz.

La cerviz es el cuello del útero, y se halla en el fondo de la va­gina. Cuando menstruas, la sangre sale a través de la cerviz, y cuando das a luz, ésta se dilata para permitir la salida del bebé. Algunas mujeres dicen que la cerviz puede ser estimulada durante el encuentro sexual, mientras que a otras les resulta dolorosa cualquier presión sobre ella. Si te duele cuando el pene de tu compañero te golpea en la cerviz, basta con reajustar el ángulo de pe­netración.

EL PERINEO: debajo de la vagina notarás que los labios internos se unen en una zona muy muscular recubierta de piel normal y a veces de pelo, llamada «perineo».

El perineo se extiende a lo largo del centímetro o dos que se­para la vagina del ano, y es la colección de músculos que forman la base de la pelvis y soportan todos los órganos sexuales y pélvicos. Esta colección de músculos recibe el nombre de músculo pubo coccígeo o PC. Más adelante, en este mismo capítulo, hablaremos detalladamente de estos músculos que son esen­ciales para hacerte orgásmica y multiorgásmica. A veces el perineo es muy sensible al contacto y puede excitarse sexualmente.

 

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                                                               EL ANO: en el fondo del perineo puedes ver el ano, que es una  zona de piel arrugada y circular que contiene un músculo fuerte.

El ano, que tiene muchas terminaciones nerviosas, puede ser muy excitante para algunas personas. Muchos de los nervios que inervan la vagi­na, inervan también el recto. La mayoría de las mujeres prefieren estar muy excitadas antes de dejarse tocar esta zona, aunque algunas tienen mucha sensibilidad en ella en todo momento.

Cuando se trata de tocar esta zona, la limpieza es un punto a tener en cuenta. Si planeas tocarla, puede ser una buena idea lavarse el ano con agua y jabón antes del auto placer o de hacer el amor. Recomendamos no usar ja­bón en la zona vaginal porque puede producir irritación.

Recuerda también que no debes tocar el ano y después pasar directamente a la vagina u otras áreas de la anatomía sexual sin lavarte antes las manos. Es importante no permitir que las bacterias del ano se acerquen o entren en la vagina, que tiene sus propias bacterias. El uso de guantes de látex, preserva­tivos o protectores dentales durante la estimulación resuelve muy bien el pro­blema, ya que se puede prescindir de ellos después de la estimulación anal. (En resumen, cualquier cosa que entre en el ano ha de ser lavada antes de en­trar en la vagina.)

 

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Comentarios

QUIERO LA SEGUNDA PARTE!!! NO LA ENCUENTRO!!! ME INDICAN COMO HACER PARA VERLO? GRACIASSSSSS

SELVA

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